sábado, 31 de enero de 2015

La Batalla de las Ideas

Actualmente en esta sociedad desideologizada nos encontramos a masas sin nula formación política. El problema surge cuando estas masas intentan entrar en la militancia política, haciendo más mal que bien a la ideología que dicen defender. Para vencer, hay que convencer, y esto no se puede hacer si los propios militantes revolucionarios no conocen en profundidad las ideas que dicen defender. 

El comunista italiano Antonio Gramsci ya descubrió que para conquistar el poder político hay que crear hegemonía cultural, que el grueso de la población hable en los mismos términos que los partidarios, introducir los conceptos propios en la masa y que estos sean aceptados. A esta misma conclusión han llegado multitud de autores de todas las tendencias políticas, destacando el caso del francés Alain de Benoist, intelectual creador de la Nueva Derecha, y fundador de diversos grupos de estudios y publicaciones. 

¿Cómo podemos llegar a esto? La respuesta es a la vez sencilla y complicada. Debemos crear una red asociaciones culturales como las que están floreciendo en nuestro país, pero supeditadas a una línea común. Al frente hay que colocar un vanguardia cultural compuesta por ideólogos y pensadores, que apoyados en editoriales y publicaciones propias puedan difundir las ideas. 

Un ejemplo claro lo tenemos en la vecina Italia, cuna del citado marxista. Este ejemplo es Casapound Italia. Tiene una línea programática con una ideología clara, el fascismo –que ellos han llamado ‘fascismo del tercer milenio’-, y han sabido crear multitud de asociaciones culturales, editoriales, círculos deportivos, artísticos y de todo tipo con el que calar en la sociedad. Tras 11 años de duro trabajo, no han conseguido un nido electoral alto (todavía), pero sus ideas han calado en un buen sector de la población, como hemos visto recientemente en las manifestaciones espontáneas contra la inmigración descontrolada, donde muchos ciudadanos se declararon a favor del movimiento ocupa nacionalista italiano. 

Es necesario crear este contrapoder para poder influir en la sociedad, consiguiendo más tarde la conquista del Estado.

Extraído de: Pueblo Indómito

jueves, 29 de enero de 2015

¿Quiénes son los nuestros?

¿Quiénes son los nuestros? La misión jonsista va adquiriendo cada día mayor urgencia. Hay, pues, que apresurarse y extender con premura nuestra verdad. Todos los síntomas son de que España necesitará en breve de la intervención brava, inteligente y decidida de las JONS. Somos la única posibilidad de la Patria, la única garantía de su unidad, de su plenitud y de su gloria, y urge por eso cobijar en nuestra bandera los alientos más fervorosos de los españoles.

Nuestra tarea sólo es y puede ser obra de juventudes, provistas de tenacidad y de temple. La moral jonsista requiere un afán voluntarioso de salvación española. Interpretamos la decisión firme, de que con nosotros termine el oprobio de una Patria sin rango, sin ilusión y sin justicia. Sabemos que nuestros propósitos se logran y consiguen, se conquistan, y por eso la voz nuestra es de llamamiento a la pelea y a la acción. Vamos a descubrir un norte para los españoles sin esperanza, y una tarea para todos los que hoy se encuentran injustamente postergados e inermes. Nuestra primera urgencia es reconciliar con la Patria a extensas zonas de trabajadores. Para ello hay no sólo que henchir de emoción nacional a los Sindicatos sino que sindicalizar a la Patria, desalojar de lo «Nacional» toda la herrumbre y toda la iniquidad de que la han rodeado hasta aquí los acaparadores egoístas del patriotismo. El sindicalismo nacional de las JONS se asienta siempre sobre la necesidad de una Patria para los trabajadores, a la que estos entreguen su energía, su entusiasmo, y su fuerza, a cambio de una vida libre, sustento digno y la grandeza histórica de la tarea común.

Siempre decimos y diremos que las JONS alientan y preparan una Revolución nacional. No nos conformaremos sin su triunfo totalitario y pleno. Y nuestra justificación revolucionaria radica en que incorporamos a España con nuestra presencia ideas y afanes radicalmente disconformes con lo que hoy existe en torno nuestro.

Vamos a ofrecer al pueblo trabajador y fecundo, una bandera no ensayada ni falsificada por nadie. Una acción directa, es decir, la posibilidad de salvarse por sí mismos. La eficacia creadora de unos cuadros liberadores y justos.

Es imprescindible y necesario que todos los camaradas que hoy laboran con entusiasmo y tenacidad por el triunfo y consolidación del jonsismo sepan dónde hay que buscar y reclutar a los camaradas nuevos, dónde se realizarán los mejores hallazgos de militantes activos y valiosos para nuestras filas.

¡¡Atención a ésto, camaradas!! No pueden ser jonsistas los residuos de otras políticas fracasadas, los náufragos de intentos sin fortuna ni calor nacional.

Es y tiene que ser jonsista la juventud de España, que siente la necesidad de una Patria y de una meta gloriosa a que entregar su ímpetu. Es y tiene que ser jonsista una ancha zona de trabajadores, de oprimidos, a los que nuestra lucha dotará de una dignidad y de una consideración que hoy les falta. Es y tiene que ser jonsista todo español con orgullo humano suficiente para no encomendar a otro la solución de su propia angustia. Juventudes, trabajadores y corazones animosos es lo que precisamos en las Juntas. Todo lo demás nos sobra. Pero que no haya ni un joven ni un español laborioso ni un compatriota heroico al que no hayan llegado las voces jonsistas en solicitud de que forme en las filas nuestras.

La revolución que las JONS quieren va contra la infecundidad revolucionaria y la traición antiespañola del marxismo rojo, pero va también contra la burguesía sin sangre, frívola y explotadora. Afirmamos el derecho de los más capaces frente a los más ineptos, la licitud de que los españoles más fuertes, sanos y fieles a la Patria se impongan a los enfermizos, descastados y egoístas, la obligación de consolidar en España un régimen de justicia donde se potencie al trabajador y se menosprecie al vago, donde se ensalce la generosidad y el sacrificio y se persiga al especulador y al usurero.

Gritad alto, camaradas, nuestra consigna jonsista y veréis muy pronto cómo los auditorios se escinden y polarizan en dos frentes. Los unos y los otros. Los nuestros y los enemigos. Conquistar a los unos y aplastar a los otros es deber, obligación y compromiso de todos los camaradas que nos agrupamos en las Juntas, bajo los haces gloriosos de las flechas que simbolizan la unidad de nuestra Nación y la unidad de nuestro frente

Ramiro Ledesma Ramos.

sábado, 24 de enero de 2015

José Antonio y la verdadera revolución

"Nos ha tocado a las generaciones actuales, a los jóvenes de hoy, abrir los ojos a la vida en la siguiente situación: un mundo viejo, un orden social quebrándose, deshaciéndose, una Patria grande y poderosa antes, en ruina; y el sistema capitalista agonizante.

El capitalismo era desde el principio el gran enemigo del obrero, al que reclutaba en las filas anónimas de la fábrica, y era también enemigo del pequeño capital, porque absorbían y aniquilaban las fuentes de producción, sustituyendo al hombre, al industrial pequeño, por unas cuantas hojas de papel, sin nervio ni corazón. El capitalismo convertía a los hombres, a los trabajadores, en proletarios, es decir, en individuos que, apartados de los medios productivos, esperaban al cabo de unos días un salario por la prestación de un trabajo abrumador.

El capital devoraba al obrero, a la industria; devoraba cuanto caía bajo su alcance. Por devorar todo ha empezado a devorarse a sí mismo. Y el hambre aumenta en las clases proletarias, y los obreros parados se multiplican considerablemente, sin hallar el menor resquicio acogedor en el sistema que agoniza.

Miradlos, ahí los tenéis, son infamia y podredumbre:

El chulito pistolero, la niña comunista estudiante en apariencia, el poeta revolucionario amigo del cabaret y fabricante de poesías chabacanas; los mediocres literatos rojos y los comerciantes de manifiestos subversivos; los líderes socialistas, burgueses llenos de millones mal ganados, que se atreven a hablar de los “pobrecitos proletarios”.

No hay más: ahí los tenéis a todos; ellos forman el frente rojo.

¿Los obreros? Los obreros son sangre y suelo de España, son energía y vida de España, son parte de los nuestros."


José Antonio Primo de Rivera.

jueves, 22 de enero de 2015

No a la cesión de edificios públicos a la comunidad islámica

Hace pocas fechas nos encontrábamos en los periódicos que el antiguo pabellón de Marruecos de la Expo del 29, actual sede de Parques y Jardines, y de titularidad pública, podría ser cedido a las Comunidades Musulmanas de Sevilla. Asesoradas por el profesor de Pensamiento Árabe de la Universidad de Sevilla Emilio González Ferrín, pretenden convertir el edificio en el Centro Islámico de Sevilla, un centro de interpretación en el que también colabora el Movimiento Interreligioso de Sevilla y donde estarían incluidos el Centro de Estudios Árabes, La Casa Árabe, el Instituto Halal y la delegación de la Comisión Islámica de España.  Desde Junta Sindicalista nos oponemos a esta cesión por diversos motivos:

-Es un edificio público de gran valor artístico, al pertenecer a los construidos para la Exposición Universal de 1929 -de la cual podemos destacar los edificios regionalistas-.

-Somos firmes defensores de lo público, y no queremos la privatización del edificio.

-Creemos en la separación Iglesia-Estado, y en este confiamos en el distanciamiento del Ayuntamiento de Sevilla de las Instituciones Privadas Religiosas, aún más cuando este credo no es seguido por la mayoría de la población sevillana. 

-La ciudadanía de Sevilla ya se ha manifestado en ocasiones anteriores contra la construcción de macro-mezquitas, como las planteadas en San Jerónimo y en Los Bermejales.

-Estas macro-mezquitas suelen estar financiadas por las monarquías del Golfo Pérsico y sus petrodólares, seguidoras de la secta wahabita, que desvirtúa peligrosamente el Islam, sometiendo a las mujeres debido a una interpretación rigurosa de la religión.

-Estamos en contra del sacrificio ritual Halal, cuyo instituto se radicaría en el edificio, por ser brutal con los animales sacrificados, existiendo métodos de sacrificio menos dolorosos para el animal. 
Por ello, desde Junta Sindicalista rechazamos la entrega del pabellón a organizaciones religiosas privadas y defendemos la utilización de estos para fines públicos y a los que puedan acceder todos los sevillanos. 

                               


                                                             Junta Sindicalista

domingo, 18 de enero de 2015

La carta de Amiens

La carta de Amiens es uno de los textos más importantes del sindicalismo revolucionario. Fue una declaración realizada por la Confederación General del Trabajo de Francia en 1906. En esta carta se propugna la independencia de los sindicatos sobre los partidos y defiende que el verdadero sindicalismo no es sólo la reivindicación de unos derechos sociales, sino la construcción de un modelo económico donde la producción esté organizada de forma sindical. Nosotros como Nacional-sindicalistas reafirmamos el valor de esta carta y defendemos el ideal sindical revolucionario.

Texto íntegro: Carta de Amiens Orden del día adoptado en el XV Congreso Nacional Corporativo de la Confederación General de Trabajo de Francia, realizado en Amiens del 8 al 16 de octubre de 1906. El Congreso confederal de Amiens confirma el artículo 2°, constitutivo de la CGT. La CGT agrupa, al margen de toda escuela política, a todos los trabajadores conscientes de la lucha que hay que sostener para la desaparición del asalariado y el patronato. El Congreso considera que esta declaración es un reconocimiento de la lucha de clases que opone, sobre el terreno económico, a los trabajadores revolucionados a todas las formas de explotación y de opresión, tanto material como moral, puestas en práctica por la clase capitalista contra la clase obrera. El Congreso precisa, por los puntos siguientes, esta afirmación teórica: en la obra reivindicativa cotidiana, el sindicalismo persigue la coordinación de los esfuerzos obreros, el aumento del bienestar de los trabajadores por la realización de las mejoras inmediatas, tales como la disminución de las horas de trabajo, el aumento de los salarios, etcétera. Pero esta tarea no es más que un costado de la obra del sindicalismo: prepara la emancipación integral que sólo puede realizarse por la expropiación capitalista; preconiza como medio de acción la huelga general y considera que el sindicato, hoy día grupo de resistencia, será en el porvenir el núcleo de la producción y de la distribución; base de reorganización social. El Congreso declara que esta doble tarea, cotidiana y de porvenir, se desprende de la situación de asalariados que pesa sobre la clase obrera y que hace para todos los trabajadores, cualesquiera que sean sus tendencias políticas o filosóficas, un deber el pertenecer al agrupamiento esencial que es el sindicato. Como consecuencia, en aquello que concierne a los individuos, el Congreso afirma la entera libertad para el asociado, de participar, fuera del grupo corporativo, en cualquiera de las formas de lucha que correspondan a su concepción filosófica o política, limitándose a exigirle, en reciprocidad, no introducir en el sindicato las opiniones que profesa fuera del mismo. En lo que concierne a las organizaciones, el Congreso decide que con el objeto de que el sindicalismo alcance su máximo de efectividad, la acción económica debe ejercerse directamente contra la patronal, no teniendo las organizaciones confederadas, como asociaciones económicas, que preocuparse de los partidos y de las sectas que, afuera y al margen, puedan perseguir, en absoluta libertad, la transformación social.

martes, 6 de enero de 2015

¡No al TTIP!

El Acuerdo Transatlántico sobre comercio e inversión (TTIP) es un convenio que está siendo negociado entre la Unión Europea y los Estados Unidos. Los objetivos de dicho tratado son eliminar las barreras al comercio entre las dos potencias (aranceles, normativa, restricciones) simplificando así las relaciones comerciales dando lugar a la creación de un mercado único entre la UE y EE.UU.

Las negociaciones han sido iniciadas entre la Comisión Europea al mando del Comisario de comercio y el representante comercial de EE.UU. Ni el parlamento europeo ni los diversos gobiernos nacionales tienen lugar en dichas negociaciones, siendo un secreto todo avance en éstas. Nadie ha consultado a los países europeos si desean entablar negociaciones con Estados Unidos. Se trata pues de un ataque directo a la soberanía nacional de nuestros pueblos.

Los defensores del Tratado argumentan que dicha liberalización del mercado supondrá ingentes beneficios tanto para la UE como para Estados Unidos. La UE podría obtener unos beneficios de aproximadamente 11900 millones de euros anuales y EE.UU. unos 95000 millones con tan solo eliminar la normativa innecesaria. La formación de este mercado único daría lugar a la creación de empleo a ambos lados del Atlántico.

Suena bien, pero si observamos atentamente los objetivos del tratado podremos comprobar que se trata de una jugada perfecta de las grandes corporaciones y lobbys empresariales. La creación de esta zona única supondría hacer una equivalencia entre las normativas de las dos potencias, dando lugar a la degradación de la normativa europea, más exigente que la estadounidense.

Esto supondría un grave retroceso en derechos laborales, como los convenios colectivos, la libre asociación y el salario mínimo. La apertura del mercado de servicios daría lugar a la privatización de éstos, que podrían quedar en manos de corporaciones extranjeras. Nuestra sanidad y educación quedarían a merced de grandes empresas cuyos únicos objetivos serían lucrarse mediante cualquier medio.

Pero esto no termina aquí. La degradación de la normativa europea supondrá la entrada en el mercado de productos anteriormente prohibidos pero comercializados en Estados Unidos como pueden ser la carne de animales alimentados a bases de hormonas, los alimentos transgénicos y productos químicos dañinos relacionados con el cáncer y la diabetes. En el ámbito medioambiental supondría la introducción en Europa del fracking, práctica denunciada por los colectivos defensores del medio ambiente pero extensamente realizada en EE.UU. Para regular la diversa normativa se creará un consejo de cooperación, que permitiría a las corporaciones y a los políticos aprobar la normativa que deseen sin el consentimiento de los ciudadanos.

Como podemos comprobar el TTIP se trata del enésimo intento del gran capital para monopolizar la riqueza, someter a los pueblos, eliminar las conquistas sociales e hundir las economías nacionales. El voraz capitalismo no se contenta con obtener inmensos beneficios sino que busca acumular más y más riqueza aunque esto suponga condenar a la miseria a países enteros. Es necesario que España y el resto de pueblos europeos se opongan radicalmente al TTIP, no vamos a permitir que hagan de Europa su coto privado. Desde Junta Sindicalista decimos NO al TTIP y apoyaremos toda movilización popular contra el tratado.

Por la soberanía de los pueblos. Antes muertos que esclavos.

Fernando Roldán.